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19 febrero, 2019

De la clase magistral a la producción artística y cultural

Maria Acaso ha transitado un cambio durante los últimos años en el que deja atrás las clases tradicionales para enfocar la educación desde el punto de vista de una producción artística y cultural. Propone trabajar con el pensamiento divergente, la seducción, el asombro y la creación de comunidades de aprendizaje.

 

María Acaso en el taller celebrado en Zaragoza

 

María Acaso se preocupa y ocupa del mundo en el que vivimos, nosotras y nuestro alumnado, como punto de partida para construir la educación. Uno de los conceptos con los que define el presente es el de hiperrealidad. Un escenario por encima de lo real en el que las familias y sociedades de la ficción construyen nuestro conocimiento. Tenemos más datos sobre los personajes que pueblan Los Simpson o Juego de Tronos que sobre lo que le ocurre a una persona cercana. En este sentido, Acaso propone acercar la pedagogía escolar a la pedagogía cultural porque los productos que están seduciendo, captando la atención y transmitiendo conocimientos a nuestros alumnos nacen en Netflix y están en las redes sociales. Tenemos que trabajar con ellos.

Consecuencia de esta exposición e influencia de las producciones audiovisuales es la publicidad, implícita o explícita que encontramos en ellas. No solo tras las pantallas, miremos donde miremos, estamos en un mundo esencialmente orientado a que seamos ciudadanos hiperconsumistas. María sugiere enfocar el aprendizaje teniendo en cuenta lo que pasa fuera de la escuela. Debemos “ser honestas con la realidad para trasladarla a la educación”. Señala que la educación y la escuela están muy desvinculadas de los movimientos sociales. A pesar de ser importantes en la construcción de nuestra sociedad presente y futura no los encontramos en los currículums oficiales.

Tras una reflexión colectiva concluimos que vivimos en un mundo que también se define por la rapidez, la globalización y la desorientación. No hablamos de un mundo lineal o unidireccional,  por eso necesitamos proponer soluciones complejas y diversas a muchos de los problemas que afrontamos hoy en día. El pensamiento divergente es una herramienta pedagógica esencial en este sentido, ya que se basa en la multiplicidad de respuestas, todas ellas son válidas y la solución siempre es abierta.

Este enfoque encaja con el modo de hacer de la producción artística, y nos puede servir de inspiración. Cuando hablamos de las artes en los centros escolares, no debemos pensar solo en niños pintando. Visualicemos niños escribiendo, trabajando con herramientas digitales, proponiendo ideas que tienen que ver con su entorno.  Para Acaso, “el pensamiento crítico, la retórica, la ficción o las subjetividades dan valor a la diferencia y a la diversidad y nos ayudan a trabajar con el pensamiento divergente”.

 

Placentera, inesperada, asombrosa, sexy, seductora, provocadora, extraña.

 

¿Relacionarías estos adjetivos con tu experiencia escolar? ¿Crees que tienen cabida en las escuelas?

Para aprender es necesario que exista primero curiosidad, aparece después la atención y la emoción y ahí es donde se genera el aprendizaje. Acaso sugiere “utilizar elementos como el asombro, lo inesperado, la expectativa, la improvisación, el secreto y lo extraordinario que nos permitan convertir el aprendizaje escolar en un acto placentero”.

La propuesta de concebir el formato pedagógico como un formato artístico convierte a nuestros estudiantes en artistas, y como tales, elaboran, reflexionan, problematizan y desarrollan el pensamiento divergente a través de proyectos y trabajando con sus compañeros. Apuesta por transformar la clase en una producción cultural utilizando formatos y herramientas variadas con los que el alumnado se sienta cómodo.

Para llevar a cabo esta transformación tenemos que hacerlo de manera conjunta, creando comunidades de aprendizaje a nivel profesional, aplicando estas propuestas, no solo con los alumnos, también con otros docentes. Pasar del famoso Do it Yourself a Do It With Others.

 

Nexo Educaciones en el Centro de Historias trás el taller de María Acaso

DIWO es la clave para aprender y compartir modos de hacer que transformen la educación.

María Acaso, autora de varios ensayos relacionados con la educación y el arte, es también educadora, fundadora del colectivo Pedagogías Invisibles y actualmente directora del Área de Educación del Museo Reina Sofía. Espacio Nexo Educaciones asistía en Zaragoza a su taller: “Rellenar los huecos, las artes como catalizadoras del pensamiento divergente”, celebrado el pasado 19 de enero, para compartir ideas y reflexiones en una experiencia marcada por el asombro y la creatividad.

 

Artículo: Rocío del Pino Navés

Fotografías: Anabel López

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